miércoles, 21 de diciembre de 2016

En busca del sueño americano

Por Martha Salim Naime

La pobreza no es natural, es creada por el hombre
y puede superarse y erradicarse mediante acciones
de los seres humanos.
Y erradicar la pobreza no es un acto de caridad,
es un acto de justicia.
Nelson Mandela

Durante el sexenio del expresidente Fox se creó el Programa Paisano con la finalidad de proteger los derechos de nuestros connacionales en el extranjero y brindarles facilidades y apoyo cada vez que regresan a México. Se les llama paisanos a los mexicanos que han emigrado en busca de oportunidades de trabajo mejor remuneradas que les permitan dar a sus familias un bienestar y condiciones de vida que no podrían ofrecerles de continuar con su trabajo en sus comunidades de origen.

México sobresale entre los países con mayor número de emigrantes. Según cifras del Banco de México, en el 2010 nuestro país ocupó el primer lugar, con 11.9 millones superando a la India y a Rusia. El aumento del flujo migratorio ha traído como consecuencia un incremento en el flujo de las remesas –la suma de dinero que los connacionales ganan o adquieren y que transfieren a sus países de origen–. Este ingreso representó, en el 2016 la principal fuentes de recursos, debido a la caída del precio del petróleo y la devaluación del peso frente al dólar.

Las historias de los paisanos comenzaron a escribirse con el programa de los “braceros” mexicanos  entre 1942 y 1964. Años después y a raíz de la apertura de las fronteras con el Tratado de Libre Comercio— cuando se eliminaron los aranceles a ciertos productos importados de Estados Unidos y Canadá, como el maíz—se vieron afectados los pequeños productores nacionales, y ante la imposibilidad de poder ofrecer un precio competitivo, millones de mexicanos abandonaron sus labores en el campo para emigrar hacia el país del norte.

Con su partida, los paisanos dejan atrás sus ideales y esperanzas de progresar en su propio territorio; sus años de esfuerzo, a sus amigos y a sus familias. Al despedirse, tanto los que se van como los que se quedan, abren en sus vidas un gran paréntesis con puntos suspensivos, porque ignoran cuándo o cómo lo cerrarán; si logran hacerlo algún día.

Las historias de los  que se van parecen más prometedoras; parten con ilusión y entusiasmo en busca del sueño americano: encontrar un buen trabajo, ganar dinero, ahorrar mucho y regresar a los suyos para ofrecerles una vida mejor. ¿Cuántos de ellos lo consiguen? No han de ser muchos, porque son más los que se van y se quedan allá, que los que regresan para quedarse.

¿Qué dejan atrás los que se van?

Los paisanos dejan en la vida de sus padres, hijos, hermanos o pareja una carga emocional importante, ya que el impacto en las familias y en sus comunidades es complejo. Las mujeres que quedan solas tienen que modificar sus roles, realizan trabajos y toman decisiones que antes les correspondían a los esposos. Los niños se deprimen porque pasan mucho tiempo, a veces años, sin ver a su padre; los hijos varones asumen, a veces a muy temprana edad, el rol del hombre de la casa y esperan que pronto les llegue su turno de partir.

Viven situaciones de duelo porque han perdido la familia que tenían y no solo ignoran si algún día regresarán a vivir unidos; lo peor es que ignoran cuándo podrán volver a verse. Los que se quedan viven una situación de abandono que les produce angustia, ansiedad y tristeza profunda, que deriva en depresión en muchos casos. Además del estrés que les produce pensar en las condiciones que se encuentra su familiar ausente.

En este esquema de globalización hemos alcanzado también una globalización de la indiferencia. Nos hemos acostumbrado a que miles de mexicanos crucen la frontera, legal o ilegalmente, para ir en busca de una mejor calidad de vida. Sabemos que transitan en caravana por las carreteras con sus “trocas” cargadas de regalos: lavadoras, bicicletas, televisores; pero ignoramos sus historias, sus luchas y sus sueños. Desconocemos sus renuncias, sus anhelos y su dolor.

¿Cuál será el futuro de nuestro país si la célula vital, que es la familia, se está enfermando de desintegración?

El sueño americano amenaza en convertirse en pesadilla ante la perspectiva de la política migratoria que ha planteado Donald Trump desde su campaña. La inseguridad, inestabilidad e incertidumbre ante un futuro en el que ven amenazada su estabilidad vuelve a ser presa de los paisanos.


¿Cumplirá Trump sus promesas? Está México listo y preparado para afrontar esa situación?, ¿lo estamos los mexicanos? La deportación masiva podría ser para México ¿una bendición o una maldición?

(*) La autora es Consultor familiar y cuenta con estudios de Tanatología y Maestría en ciencias del Matrimonio y la familia.

martes, 13 de diciembre de 2016

¿Y vivieron felices para siempre?

Por: Fernando González Rocha y Paty Zambrano

El día en que te conocí mi vida cambió, a partir de entonces no dejo de pensar en ti, tu forma de hablar, de reír y de hacer las cosas. ¡Eres un encanto! ¿Cómo pude vivir sin ti tanto tiempo?
Esta es una conversación usual entre dos enamorados. Deseábamos pasar el mayor tiempo posible junto, suspirábamos en ausencia del otro. El tema de conversación con cualquier persona giraba en torno del ser amado. Nos comenzaron a llamar la atención sus intereses, sus gustos, sus pasiones. No teníamos ojos para nadie más. Así nos vimos al inicio de nuestra relación… y ¿que nos pasó?   ¡Ahora no puedo vivir… pero contigo!
Nos enamoramos porque nuestra atención estaba enfocada en las fortalezas de la otra persona, considerabas como algo positivo: el humor que poseía, la creatividad al hacer su trabajo, el tono de voz tan melodioso con el cual hablaba, pero poco a poco, al pasar el tiempo,  en las distracciones de la vida cotidiana, tu atención se fue deslizando hacia el juicio negativo y las debilidades de la persona amada. Empezamos a querer cambiarla, nos molesta que sea tan diferente a nosotros, pensamos: “yo tengo la razón”, “él o ella debería cambiar y hacer las cosas como yo digo…” y así, poco a poco vamos apagando la llama del amor.
El amor siempre inicia cuando nos enfocamos en lo positivo. El objetivo de nuestra unión es convertirnos en mejores personas, ayudarnos a crecer y desarrollar todo nuestro potencial. Nuestro quehacer es hacer brillar a la pareja desde sus fortalezas, desde lo que sí tiene. Se construye con las fortalezas de los dos, no con lo que le falta al otro, no con la exigencia, ni el “deberías ser”. No con lo que no hay. Cuando NO nos enfocamos en las virtudes y dones nos vamos desenamorando uno del otro.
Solo nosotros somos responsables del amor y desamor que sembramos. El éxito de una relación de pareja se construye cuando dos personas maduras emocionalmente, felices e independientes, se encuentran y crean un proyecto en conjunto.
Así nos damos cuenta que el amor inicia con una decisión de querer conocer a alguien e ir tomando acción para saber del otro, para conocerlo, para admirarlo. Te invitamos a preguntarte hoy: ¿deseo reenamorarme de mi pareja? Si tu respuesta es sí, simplemente vuelve a enfocarte en aquello que te gustaba, piensa positivamente acerca de las actitudes del otro, pregúntate ¿qué lo motiva a actuar así? ¿Qué necesita para ser más feliz? Busca pensar en todo lo bueno, todo lo agradable del ser amado. Recuerda qué fue lo que viste en esa persona que te cautivó y te llevó a confiar en él o ella y a establecer un compromiso de amor.
Para salir de una situación difícil, abran un diálogo constructivo, desde lo bueno, desde las posibilidades. Dejen de hablar de los reclamos y las malas actitudes. Pidan perdón y reconozcan sus errores cada uno, vean hacia adelante y luchen por recuperar su relación. Si un día te enamoraste de esa persona seguramente te podrás reenamorar de ella nuevamente. No hay persona perfecta, cada uno es un paquete de cualidades y defectos. Necesitamos volver a ver las cualidades, encontrar las intenciones positivas de las acciones del otro y tomar la decisión de restaurar el amor.
No tengan miedo, cambien lo que tengan que cambiar y dense la oportunidad de regresar a construir sus mejores momentos. Es mejor reintentar con la persona que está a tu lado que ir a explorar y buscar una nueva pareja. El nuevo candidato o candidata también tendrá sus defectos iguales o mayores que tu pareja actual.
El amor es una decisión permanente y personal que se renueva cada día.
Como Coaches hemos podido acompañar a varias parejas con problemas graves como: infidelidad, alcoholismo, desánimo, apatía y problemas causados por la intervención de las familias políticas. Podríamos decir que, en todos los casos, la decisión de recuperar el amor está siempre en la pareja. Sin embargo cuando uno de los dos no quiere ceder, perdonar o cooperar para restablecer la relación, al paso del tiempo la pareja termina separándose. Si hay voluntad de perdonar y reintentar, el amor siempre vuelve a fluir. Revive tus mejores recuerdos y tráelos nuevamente a tu memoria para re enamorarte.
Te dejamos algunas preguntas que cada uno debe contestar para desarrollar un plan de acción: ¿Cómo está tu relación hoy?, ¿con qué recursos cuentas para crecer?, ¿qué necesitas hacer tú, para que los dos estén mejor?, ¿cuándo lo vas a hacer?, ¿cómo te sentirías al restablecer su relación?, ¿cómo te gustaría celebrarlo?
¡Revive tus mejores recuerdos y tráelos nuevamente a tu memoria para re enamorarte!


Los Autores son Coaches de Pareja y de Vida. Puedes contactarlos en:
patyzambrano@hotmail.com




jueves, 17 de noviembre de 2016

La cajita de verano


Por Avelina Jiménez Lozano

La Organización Mundial de la Salud conmemora el 17 de noviembre el día mundial del niño prematuro, con la intención de concientizar a las personas acerca de esta situación en la que se enfrentan millones de niños al nacer.

“Su hijo se tendrá que quedar en el hospital unos días más”. Aún resuenan en mi mente las palabras de la doctora al decirme firmemente esta noticia. Era el tercer día de nacimiento de mis mellizos y uno de ellos no podría salir con nosotros por su bajo peso al nacer. Nacieron en la semana 35 de gestación y por este motivo mi niño se tendría que quedar en la incubadora para ganar peso.

Se considera un nacimiento prematuro cuando el bebé nace antes de la semana 37 de gestación. La situación de inmadurez en la que se encuentra puede reflejarse en problemas de salud tales como problemas respiratorios, cardíacos y visuales. Según la OMS, 1 de cada 10 niños nace de manera prematura.

Son muchos y muy variadas las causas por las que un bebé nace antes de tiempo como por ejemplo la edad de la madre, la situación de estrés en la que se encuentre, su alimentación o alguna infección. En el caso de un embarazo múltiple, la posibilidad de que nacieran antes es una de las principales complicaciones que se pueden presentar.

Debo confesar que estar en el área de cuidados intensivos e intermedios de los neonatos ha sido una experiencia que se quedará anclada en mi corazón. Cierro los ojos y recuerdo perfectamente el lugar: ruidos constantes y permanentes; alarmas sonando frecuentemente y con precisión cada segundo; enfermeras con tabla en mano escribiendo atentamente lo que veían; monitores brillantes marcando diferentes números y líneas rectas subiendo y bajando.

Mientras se encontraba mi bebé en la incubadora, era necesario estimularlo de muchas maneras. Mi esposo y yo le hablamos mucho y le contamos nuestras primeras experiencias con su hermana en casa, le cantamos canciones y constantemente le agarrábamos su mano a través de una ventanita que teníamos autorizado abrir. La situación mejoró al aplicar la técnica “mamá canguro” en donde pude cargarlo estando piel con piel, estimulándolo emocionalmente y creando un mayor vínculo afectivo.

Al regresar a mi niño a la incubadora, le decía que regresaría a su “cajita de verano”, aquella que lo iba a tener calientito hasta al día siguiente que nos viéramos. Esa cajita tenía música que estaría escuchando y que lo arrullaría hasta quedarse dormido.Gracias a Dios y a los cuidados que recibió en el hospital está sano y fuerte. 

Vale la pena dedicar un dia al año para recordar a estos guerreros valientes que se aferran a la vida desde su primera respiración y que son ejemplo de las personas más pequeñas que son consideradas resilientes al luchar por salir adelante a pesar de que el medio no les es favorable.

Prematuro es el adjetivo del niño que nace antes de tiempo, sin embargo, los padres que tienen a su hijo en el hospital también debieran tener un adjetivo. La ansiedad por no tenerlo cerca,  la angustia por su situación de salud y la incertidumbre por lo que pasará después son solo algunas emociones que experimentan los papás durante este tiempo. El miedo a perder a quien estuviste esperando desde meses atrás es algo tan latente que sólo el tiempo logrará transformar.

Por todos esos niños que son unos guerreros, por los que ganaron la batalla y por los que ahora nos observan desde el cielo, porque nos ponen el ejemplo de aferrarse a la aventura de la vida…por ellos estas líneas.

 (*) Avelina Jiménez Lozano, es Psicóloga con Maestría en Educación por la Universidad de Monterrey. Experta en temas de familia y pareja. Cuenta con la certificación para ser facilitadora de la herramienta pre-matrimonial FOCCUS. Ha participado en programas de desarrollo humano e inteligencia emocional en México y España. Actualmente es docente de asignatura en la carrera de Licenciado en Psicopedagogía, titular del curso Formación en el Amor y coordinadora de formación en la Universidad de Monterrey.
Contáctala en jimlav15@hotmail.com




domingo, 30 de octubre de 2016

Dia de muertos

Por: Alida María Madero Fernández

"Quien quiera gozar de veras
y divertirse un ratón,
venga con las calaveras
a gozar en el panteón”. 


José Guadalupe Posada
Un recuerdo muy especial que tengo de cuando era muy chiquita en Parras, Coahuila es el de llegar al panteón, el día de muertos, con mis hermanos y mis papás. Desde la entrada el pequeño camposanto era una fiesta: vendedores de caña de azúcar, flores, calaveras de azúcar, pan de muerto; cada tumba con gente, sonrisas, ofrendas, altares; toda la familia presente, alegría y tradición.
Esta celebración popular como la practican y festejan las comunidades indígenas de nuestro país ha sido declarada en el 2003 por la Unesco patrimonio oral e inmaterial de la humanidad. Ver a la muerte con otros ojos e incluso hacer fiesta con ella es parte del espíritu de esta celebración, ella es la protagonista. 
Este culto viene del resultado de la fusión de dos tradiciones, la indígena y la cristiana. En la época precolombina nuestros ancestros celebraban y ofrendaban a los muertos flores de cempaxúchitl, de un amarillo intenso, y tamales de maíz al finalizar el ciclo de la cosecha, en los primeros días del onceavo mes del año; ellos creían que los muertos regresaban a visitar a sus familiares, y era necesario ayudarles a llegar a su destino alumbrando el camino con velas, el olor y color de las flores.
Esa fecha coincidía con la fiesta cristiana de todos los santos que trajeron los españoles durante la conquista. Fue así como se determinó que fueran los días uno y dos de noviembre la fecha en que se les rindiera culto a los difuntos. De acuerdo con esta bella tradición mexicana, se cree que la muerte, pero más específicamente la memoria de nuestros fieles difuntos, nos da un sentido de identidad, arraigo a nuestra cultura y a nuestra comunidad.
El rito comienza cuando se prepara el altar de muertos, se coloca en una habitación, sobre una mesa, cajas o repisas cuyos niveles representan los estratos de la existencia, pueden ser solo dos, el cielo y la tierra; tres en donde se incluye el purgatorio o hasta siete que son los pasos necesarios para llegar al cielo y descansar en paz.
En el nivel más alto se coloca la imagen del santo de devoción de la familia; el segundo está destinado a las ánimas del purgatorio; el tercero se coloca la sal, símbolo de la purificación; en el cuarto el pan; en el quinto se colocan las frutas y los platillos preferidos por los difuntos; en el sexto las fotografías de los difuntos a los que se les dedica el altar y por último, en el séptimo, en contacto con la tierra, una cruz formada por flores, semillas o frutas.
Las ‘calaveras’ epitafios en broma y satíricos que se burlan de hábitos, momentos embarazosos y chuscos de amigos y familiares. La visita al panteón para decorar las tumbas con flores y porque nocantar serenata con la música favorita de los que ahí descansan.
Y por supuesto la presencia de La Catrina, esa alegre, coqueta y seductora representación de la muerte. Creada por José Guadalupe Posada en sus grabados, vestida con porte, elegancia y color por Diego Rivera. Un icono único e inigualable que a manera de caricatura nos recuerda que tarde o temprano tendremos un encuentro con ella. Sólo en México podríamos celebrar la muerte con tan espectacular producción.
Y al día siguiente no puede faltar el chocolate caliente con el pan de muerto, este delicioso pan  tiene un significado en lo que lo decora; representa la cruz de cristo y las tiras de la corteza los huesos y el ajonjolí, las lágrimas de las animas que no han encontrado descanso. Convivir recordando y honrando a nuestros seres queridos, con anécdotas e historias. 
Esta celebración varía de región en región y de pueblo en pueblo, pero todos tienen en común que la familia se reúne para dar la bienvenida a las ánimas, colocar altares, visitar el cementerio y arreglar tumbas. Y entonces vivos y muertos se reúnen nuevamente. Y así, de familia en familia, de una generación a otra, esa hermosa tradición se mantiene a través de los siglos y de las generaciones. 


(*) Alida Madero, es Ingeniero en Industrias alimenticias egresada de la Universidad de Monterrey (UDEM). Tiene diplomados en Logoterapia y Desarrollo Humano. Actualmente coordina el programa Foccus Prematrimonial en la Arquidiócesis de Monterrey, el cual  trabaja con las parejas que están comprometidas para contraer matrimonio. 
Contáctala en foccusmonterrey@gmail.com

sábado, 15 de octubre de 2016

La importancia del primer paso

Por Martha Salim Naime


                             El que mira fuera sueña, el que mira adentro se despierta.
                                            Carl Jung


Tener un sueño y hacerlo realidad, nos deja una sensación de plenitud, eleva la autoestima, nos predispone a establecer nuevos proyectos y nos encamina a realizarlos. Pero, ¿qué pasa cuando tienes frente a ti una propuesta con la que nunca soñaste, ni te viste realizándola y por lo tanto, no esperabas alcanzar? y, sin embargo, por una razón inexplicable, dudas si debes aceptar ese proyecto o rechazarlo.

En Cosas de Familia nos sucedió algo así: no lo buscamos y nos llegó;  no creíamos que lo pudiéramos conseguir, y pudimos; no soñamos con realizarlo y ahora es una realidad. Un sí comprometido fue el primer paso que dio inicio a un sueño, a un proyecto, a una meta. 

Comenzar a escribir artículos para una columna que no había existido, ni siquiera en nuestra mente, fue un paso que dimos como dice un dicho popular,  como el borras: sin una idea clara de lo que tendríamos que hacer, sin embargo, algo dentro, muy dentro de nosotros, nos movió a dar el “sí” a un proyecto con un tema central: la familia y los miembros que la integran.

Para dar el primer paso, tuvimos que salir de nuestra zona de confort. Cada uno de los que integramos este grupo teníamos contraídos, con anterioridad, compromisos familiares, laborales y apostólicos, de esos a los que les inviertes tiempo, dinero y esfuerzo, Cosas de Familia sería uno más. Era necesario reacomodar nuestros recursos — tangibles e intangibles— para embarcarnos en este nuevo proyecto. 

Sabíamos que teníamos mucho que compartir y buscamos la mejor manera de hacerlo, para eso, tomamos un taller de redacción diseñado especialmente a nuestras necesidades y objetivos: conservar un estilo natural y sencillo sin desgastarnos en la perfección de la forma escrita. Hemos mejorado mucho y esperamos crecer y aprender día a día.

Encontramos que nuestro material es para columnas de opinión: textos que interpretan, comentan y valoran ciertos acontecimientos o situaciones en las que expresamos puntos de vista propios. Cada uno ha elegido sus temas en libertad, y nos hemos sorprendido porque han sido diversos, interesantes y creativos; que aportan algo, que te dejan pensando o te motivan a la acción.

La barca zarpó un mes de mayo sin rumbo conocido y en medio de un banco de niebla en el que el horizonte no se apreciaba. Hoy me atrevo a asegurar que el amor a la familia fue el combustible que le ha dado impulso y orientación a este proyecto que hoy se materializa en la publicación de un libro con una variada selección de artículos distribuidos en nueve capítulos.

Después de decidir y dar el paso de materializar un sueño que no habíamos tenido y convertir los textos aislados en un libro, nos enfrentamos al reto de darle forma dentro de una estructura y un contexto; un paso más fuera de la zona de confort, después de más de un año de un trabajo constante de selección, revisión y varias correcciones,  para tener un ejemplar en las manos.

Comenzamos por ser un grupo, ahora formamos un equipo de amigos que, con una idea muy clara de la familia, hemos avanzado y compartido nuestros pensamientos, emociones y sentimientos con ustedes, amables lectores. Hemos abierto mente y corazón para ti, que nos regalas de tu valioso tiempo para adentrarte con artículo en una aventura de exploración.

Hemos salido de la zona de confort cada vez que trabajamos en un tema o revisamos el de alguien más,  eso nos ha llevado a crecer como personas, a ser más creativos, a desarrollar un estilo personal y respetar el del compañero. Hemos tomado retos que han representado un desafío, porque para escribir, hay que conocerse a uno mismo, o al menos hacer un ejercicio de introspección, además de que es necesario leer, documentarse e investigar. 

Escribir es exponerse, es dejar ver un poco de ti y nos hemos expuesto a conocidos y desconocidos. No pretendemos un consenso ni una uniformidad de criterios en cada artículo, nuestra intención es compartir, estimular a pensar y porque no, sugerir de vez en cuando una tarea.

Ven y conoce nuestra casa, donde se llevan a cabo las “Cosas de Familia”. Daremos otro primer paso en la Feria Internacional del Libro de Monterrey y después, no sé, no sabemos, pero hacia allá nos moveremos, y saldremos otra vez de la zona de confort frente a la computadora, para estar frente a los lectores y compartir con ustedes nuestras Cosas de Familia.

Ya que llegaste hasta aquí te invito a que te hagas esta pregunta: ¿ando por la vida confortable? ¿Hay algún primer paso que yo pudiera dar?


(*) Martha Salim Naime es licenciado en administración de empresas egresada de la Universidad de Monterrey. Es consultor familiar con posgrado en Ciencias del Matrimonio y la Familia y Tanatlogía por el Instituto Juan Pablo II. Puedes contactarla en: cosas.defamilia.nl@gmail.com

jueves, 29 de septiembre de 2016

Evolución de la pareja

Por Alida Maria Madero

Amor es una evolución, es una transformación continua, 
es una búsqueda inteligente de no aburrir, una búsqueda de un día 
diferente todos los días.
Ricardo Montaner


Si buscamos en el diccionario el concepto de evolución, encontramos que hace referencia al verbo evolucionar y a sus efectos. Esta acción está vinculada con un cambio de estado  o desenvolvimiento y su resultado es un nuevo aspecto o forma del elemento en cuestión. Puede entenderse la evolución como un proceso que deben atravesar algunas cosas y que consiste en el abandono de una etapa para pasar a otra, ya sea de manera gradual o progresiva.

Así como las personas cambiamos, aprendemos, crecemos y maduramos también ocurre con las relaciones, cualquiera de ellas, de pareja, de amigos, de padres e hijos o relaciones profesionales. Estamos en continuo cambio y ese cambio es muy importante y saludable.



No es lo mismo cuando recién conoces a tus amigos, que cuando ya han compartido momentos, confidencias, aventuras, risas o la relación de papás no es igual cuando el hijo es bebé a cuando es adolescente o adulto.

También las relaciones de pareja deben de crecer, evolucionar o cambiar. Esta evolución es lo que explica la diferencia entre lo que sentimos cuando nos conocimos, a cuando llevamos algunosaños de relación.



Primero viene el enamoramiento, esa química que se da cuando alguien te llama la atención, cuando te gusta y comienza el cortejo, las emociones intensas y las mariposas en el estómago. Nos concentramos en encontrar cosas en común, descubrirnos y el deseo de permanecer siempre junto a él o ella. La fantasía y la creatividad para sorprender, el entendimiento y la comprensión con la persona amada. Sin percibir las diferencias y los defectos. Se evitan discusiones  y conflictos. Es una etapa que no quisiéramos que acabara nunca.



Del enamoramiento viene un conocimiento más profundo, necesariamente descubrimos diferencias y peculiaridades. Nos mostramos tal cual somos y compartimos sueños, anhelos, experiencias y vivencias. Ya no idealizamos, es un encuentro más real. Aquí si hay discusiones y conflictos, entendimiento y reconciliación. Se va descubriendo quién soy y qué quiero, quién eres, qué quieres, qué te gusta, qué te preocupa, cómo piensas. La estructura de la pareja va formando un “nosotros”, donde ambos miembros de la relación se sienten seguros y confían en el otro.



Después viene una tercera etapa de esta evolución donde la pareja se ha afianzado y ha conciliado diferencias. Es el momento de dar un paso más, se trata de un proyecto de vida en común. Se toma la decisión de compartir la vida y formar un hogar. 



Llega el momento de tomar decisiones sobre los proyectos en común como lo es tener hijos. Es una etapa donde aparece de nuevo la ilusión, la emoción y el entusiasmo por compartir lo que ambos han decidido crear, por seguir construyendo entre los dos su futuro y proyecto de vida juntos. Es donde se debe de dar la búsqueda de acuerdos y negociaciones para aclarar el ‘cómo’ será ese proyecto.



La relación de nuevo cambia, fluye, el amor se vuelve más sólido pero también se baja la guardia y la rutina puede traer conflictos y molestias. Es una etapa donde la comunicación es esencial para poder expresar qué es lo que molesta o lo que se necesita del otro, sin discutir. Es una etapa de aprendizaje donde es necesario desarrollar la confianza.



La vida sigue y viene la adaptación,  se dan los cambios, los hijos crecen, cambia el trabajo, los intereses, las metas y los proyectos. Los vaivenes suceden, pero las crisis solucionadas exitosamente ayudarán a dale fuerza la relación. Surgen nuevos intereses si la pareja se adapta a dichos cambios, entonces se consolida y madura.



Llega luego la independencia de los hijos, la jubilación, enfermedades, etc. Puede ser una etapa de re-encuentro, ya que las exigencias, responsabilidades y cargas de la vida son menores, y podemos volver a centrarnos en la pareja, para compartir nuevos proyectos, como fue en el principio de la relación.



Llamaremos a esta última etapa la del compromiso recíproco, la fase de la vida en que aceptamos gustosos seguir con nuestro compañero a pesar de todas esas cosas que no nos gustan tanto y de que ya no somos las mismas personas que cuando nos conocimos. Lo importante es que la pareja haya llegado unida en su crecimiento a esta etapa, en la que decide consolidarse para siempre. 



El cambio y la evolución  en las relaciones es una constante, debemos de aprender a aceptarlos como una oportunidad de crecimiento y madurez. Abraza con alegría la etapa en la que te encuentres de tu relación de pareja y tomados de la mano avancen siempre juntos para crecer.

martes, 13 de septiembre de 2016

¿Qué busca una mujer en su matrimonio?

Por Fernando González Rocha y Paty Zambrano

Después de haber publicado el artículo ¿Qué busca un hombre en su matrimonio? Nos llovieron peticiones para que escribiéramos lo que las mujeres opinan… por favor, hombres, no lo tomen personal. Así que ella toma la palabra:

La razón por la cual me casé es para sentirme amada y cuidada todos los días, mi deseo es que mi esposo me diga que me quiere de maneras diferentes y por iniciativa propia, sin necesidad de que yo se lo pida. Por ejemplo, me gustaría un día encontrar una flor con un mensaje cariñoso de su parte, o, si tenemos hijos pequeños, desearía que se hiciera cargo y se los llevara, por una hora, para dejarme tiempo libre para usarlo como a mí se me antojara, diciéndome que lo hace porque me ama. En fin, que tuviera detalles conmigo por el simple hecho de ser yo. Yo necesito acciones, a través de las cuales, me diga que me ama, todos los días.

Espero que mi esposo me haga sentir la más bella de las mujeres, día a día. Así como aquella pareja que, cada mañana durante 45 años, él se despertaba diciéndole, ¡que bella amaneciste hoy mi amor! Tampoco quiero que me mienta, cuando le pregunto, si me veo gorda con aquél vestido, sino que sepa contestarme con un: “con esa cara tan hermosa, quien se fija en lo demás”. Alguien que me haga sentir deseada físicamente a pesar de los cambios en mi cuerpo por la edad o los embarazos.

Cuando me siento amada, estoy dispuesta a afrontar las cargas del día a día, por más pesadas que parezcan. Cuando recibo su amor, puedo hacerle frente a estrecheces económicas, a las críticas de una familia política con altas expectativas de mí y, aún, a la falta de sueño y descanso.

Busco, en mi esposo, consuelo a mi día tan rutinario, sentir que él reconoce todo lo que hago y que lo aprecia. Me gusta recibir un “gracias” por los alimentos, o el aseo. Un “gracias” por estar al pendiente de que no le falte nada a nuestra familia. En lugar de recibir reproches porque la comida está fría o sin sazón o porque no presto atención a cosas de la casa.

Deseo que me abrace en momentos en los que me siento mal física o emocionalmente, que me contenga en estos cambios de humor que muchas veces ni yo entiendo, en ésos días en que las hormonas hacen de las suyas en mi organismo.

Yo, como mujer, necesito que él comprenda que cuando le pregunto acerca de su día, lo que deseo es conversar y ser escuchada acerca del mío. Quiero hablar pues, en ello, encuentro alivio. No deseo que me resuelva todo, solo que me escuche y que se interese en lo que a mí me importa.

Que recuerde que, antes de realizar el acto matrimonial, dedique un poco de tiempo para dialogar. Yo, como mujer, necesito un tiempo de excitación mayor que él y me gustaría que él lo entienda y me espere a que yo esté lista para estar juntos.

Poder encontrar, en su abrazo, consuelo y cobijo a mis frustraciones y miedos. Tener la seguridad de que todo va a estar bien, aún en medio de una tormenta. Que mi hombre sepa ser soporte, líder: que se hace cargo de las situaciones, que se hace responsable de mí, de nuestra familia. Es decir, que él sea aquel que permanece al frente en la dificultad, marcando el camino a seguir.

Busco, en mi esposo, un compañero, no un hijo más a quien cuidar. Yo necesito la protección de él, saber que dará la cara por mí, que, en momentos de debilidad o dolor, va a estar junto a mí para acompañarme y ayudarme. No deseo un hombre que diga: a mí los hospitales o ver sangre no se me da, así es que no cuentes conmigo.

En pocas palabras yo deseo un esposo con la suficiente fortaleza para sacar adelante el proyecto que hemos emprendido juntos, que genere en mi confianza y seguridad, pero a la vez lo suficientemente tierno y cariñoso para hacerme sentir amada. Necesito fortaleza y ternura.

Sé que no soy una mujer perfecta, pero estoy luchando por ser mejor cada día. También sé que tú no eres el hombre ideal, pero quiero verte esforzándote por ser mejor cada día. Se tu mi compañero de vida y disfrutemos juntos de una relación de armonía. Todo lo que hago es para que estemos bien juntos. ¡Solo quiero amarte y sentirme amada!



Fernando González Rocha y Patricia Zambrano
Coaches de Pareja y de Vida
fernando.gonzalez.rocha@gmail.com
patyzambrano@hotmail.com

lunes, 29 de agosto de 2016

Fotografias, la vida en imágenes

Por Martha Salim Naime


             El lente no capta la misma belleza que el ojo, sin embargo, le da vida eterna.
Martha Salim


La fotografía se creó para perpetuar imágenes, y desde la primera caja oscura y hasta la fecha, la evolución ha sido para hacerlo mejor,  más rápido y de mayor calidad. Sin fotografía no habría registros del pasado, la historia perdería la memoria y no seríamos conscientes de nuestra evolución ni la del entorno. La fotografía es la memoria del ayer y el testimonio para el futuro de un acto del presente.

Sin la fotografía seriamos incapaces de encontrar el parecido entre un recién nacido y sus papas o hermanos mayores o el avance de una construcción;  todo sería especulación. Una imagen unifica los criterios porque lo que ahí se ve, va más allá de la percepción o interpretación personal de hechos o sucesos.

Recibí mi primera cámara como regalo de cumpleaños. Mi Kodak Pocket Instamatic con flash incluido, venía en una caja con un rollo de 12 exposiciones y un cordón para sujetarla en la muñeca. A diferencia de la que usaba mi papa, no era necesario ajustar el foco ni  rebobinar el rollo de película, porque venía protegido en un cartucho negro. Había que ser muy selectivo para tomar las fotos, y estar seguras de la imagen que se pretendía conservar.

Creo que heredé de mi papa el gusto por preservar recuerdos familiares mediante fotos y películas; recuerdo domingos en mi infancia en los que se organizaron reuniones familiares para ver algunas de las películas que él había tomado: una Primera Comunión, del día de campo o la sorpresiva nevada en las montañas del Real del Monte.  La paciencia era importante, porque que tardaba más  tiempo en acomodar y cambiar los rollos que lo que duraba la proyección.

Las fotos y películas que les tomé a mis niños en sus concursos de gimnasia, festivales de baile o con los cachorros recién nacidos fueron tarea más sencilla. Las cámaras de fotos ya eran de 36 exposiciones y con el revelado e impresión las recibía también en formato digital. Con la cámara de video podía filmar por más de una hora; y lo mejor de todo era que no era necesario el proceso de revelado; con insertar el casete en la videograbadora era suficiente para comenzar a revivir.

Disfrutamos los videos incontables veces y nunca faltó que alguno de los niños me preguntara que porque yo no había estado ahí; por su edad no podían comprender que ese video no existiría si “alguien” no hubiera estado detrás del lente. El sacrificio de haber estado, sin estar, valió la pena con tal de captar el momento para tiempos futuros.

Las imágenes hablan por sí mismas y revelan mucho más de lo que en ellas se ve ¿Cómo explicarle a mi nieta cómo era yo a su edad sin una foto? ¿Cómo ayudarle a mantener vivo en el recuerdo a sus primos y tíos a quienes no ve con frecuencia? Las fotos de las comidas familiares nos hacen evocar aromas, sabores y texturas; sentimientos, emociones y vivencias. Una imagen del anuario de la escuela trae a la memoria a los compañeros de generación y las anécdotas en las que hubo complicidad, castigos o reportes.

Hoy en día mientras suceden las cosas las fotografiamos, video grabamos y en cuestión de segundos las compartimos y con ellas van nuestras emociones, sentimientos y deseos más profundos, porque no se trata solo de las imágenes; con ellas va parte de nuestro mundo, de nuestra intimidad familiar, de nuestra vida.

Una imagen, ya sea  impresa o digital, nos hace suspirar hondo, esbozar una sonrisa o dejar correr una o dos lágrimas.  Mira a tu alrededor y fija tu mirada en una imagen, ¿Qué te hace sentir, pensar, evocar? Por mucho que se intente una imagen no puede dejarnos indiferentes. ¿Qué recordarías de tu vida sin fotografías? ¿tendrías los mismos recuerdos con ellas que sin ellas?

(*) Martha Salim Naime. Es Administrador de Empresas con Maestría en Ciencias del Matrimonio y la Familia y diplomado en Tanatología por el Instituto Superior de Estudios para la Familia (Juan Pablo II). Especialista en temas de familia y pareja. Cuenta con la certificación para ser facilitadora de la herramienta pre-matrimonial FOCCUS. Actualmente se desempeña como Gestor de redes sociales.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Volviéndome mamá

Por: Avelina Jiménez Lozano

El mes en cual estoy escribiendo este artículo no es mayo, estamos en agosto, pero ¿qué no todos los meses del año hay nuevas mamás en el mundo? 

La frase “volviéndome mamá” se la escuché a una de mis amigas; ella recalcaba que aprende todos los días cosas nuevas en el arte de ser mamá. Así como uno no estudia para ser madre, tampoco llega un momento en donde se gradúa obteniendo este título.

Todo este tema de la maternidad hoy más que nunca ocupa mi cabeza y corazón, todo el tiempo. Estoy a unas horas de conocer a mis mellizos, así que trato de racionalizar lo que siento comparándolo con otros momentos importantes en mi vida: mi graduación, mi experiencia en el extranjero, algunos concursos en donde he participado, mi matrimonio…pero no logro comparar esto que siento con alguna situación en el pasado.
¿Cada cuándo podemos experimentar un nuevo sentimiento? ¿Realmente habrá una palabra para expresar lo que se siente al ver por primera vez a tus hijos? 

Estoy segura que el volvernos madres nos transforma el cuerpo, la mente y el espíritu. Al menos Louann Brizendine en su libro “El cerebro femenino” menciona que el cerebro de una mujer que ha dado a luz a un hijo es ligeramente más grande que el de aquella mujer que no ha sido mamá. Este es sólo un ejemplo de los muchos cambios que se experimentan al ser madre.

Sueño con que llegue ese momento de ver cara a cara a mis hijos, mi corazón palpita al mil al saber que en cuestión de horas los podré ver a sus ojos y mi vida cambiará por completo. No sé si exista una sola palabra para describir un momento tan intenso, pero sé que un combo de emociones están a punto de formarse en mi corazón, así que me preocuparé después por encontrarla y me dedicaré a vivir al 100% ese pequeño instante.

La dinámica familiar también está por cambiar. Sobra decir que los abuelos, tíos y primos ya están organizándose para estar justo en el momento en donde les enseñarán a mis hijos mientras estoy en recuperación. ¿Y el papá? Feliz por conocerlos y cuidando cada detalle para que ellos estén bien. Es curioso, pero lo que no se involucró en la boda… ¡Ahora se está involucrando a la perfección  para el nacimiento de sus hijos!

Estas son las mejores “cosas de familia”, en las que participan activamente todos sus miembros: las llamadas y mensajes de amigos del alma mostrando su amor y su emoción al conocer a los nuevos integrantes. ¡El maravilloso regalo de la vida!

Seré una mamá para toda la vida y qué mejor ejemplo que mi abuelita Emma, quien a sus 96 años, unas semanas antes de fallecer y con dificultad para hablar, me dijo en voz baja: “cuida a mis hijas”. Me voy a convertir en mamá, aunque creo que ya lo soy desde el momento en que concebimos a nuestros hijos, pero mañana seré toda una mamá en acción. Desde ese momento y hasta…el último aliento de mi vida. 


 (*) Avelina Jiménez Lozano, es Psicóloga con Maestría en Educación por la Universidad de Monterrey. Experta en temas de familia y pareja. Cuenta con la certificación para ser facilitadora de la herramienta pre-matrimonial FOCCUS. Ha participado en programas de desarrollo humano e inteligencia emocional en México y España. Actualmente es docente de asignatura en la carrera de Licenciado en Psicopedagogía, titular del curso Formación en el Amor y coordinadora de formación en la Universidad de Monterrey.
Contáctala en jimlav15@hotmail.com


lunes, 1 de agosto de 2016

¿Te imaginas un mundo sin música?

Por: Alida Maria Madero Fernández


La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor;
 sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso.


Yo no puedo, la música es parte de mi vida desde que nací, está relacionada con mis emociones, mis recuerdos y mis estados de ánimo. ¿Imagina que no hubiesen existido las composiciones de Beethoven, Mozart, los Beatles; las canciones de cuna, el jazz, la bachata o el tango?

La definición de música en la RAE Real Academia Española, dice así: “La música es el arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.” De tal  manera que el sonido de un instrumento, el canto, una orquesta o un grupo de heavy metal, todo es música. Es considerada un arte, un idioma universal, que está presente en todas las culturas y en casi todas las etapas de la historia de la humanidad. 

¿Sabías que existen jeroglíficos antiguos representando la música y están relacionados con los que simbolizan la alegría?; y los instrumentos musicales están entre los objetos más antiguos diseñados por los hombres. No hay cultura o país que no tenga instrumentos, cantos, música.

Aunque la música no sea como tal un lenguaje, ciertamente la utilizamos para comunicar emociones y es  capaz de evocar sentimientos, afectar el ritmo cardíaco, las ondas cerebrales y los ritmos respiratorios. Pones música a ritmo de salsa e inmediatamente sonríes y mueves los hombros. Las emociones nos hacen humanos y la música nos da la oportunidad de expresarlas.

Nuestro estado de ánimo, muchas veces se ve reflejado por el tipo de música que escuchamos o entonamos. Una canción triste puede inducirnos a un estado melancólico, mientras que una canción alegre puede excitarnos y proporcionarnos unos minutos de felicidad. Quien no ha llorado al escuchar una melodía en especial que evoca algún momento significativo.

La música  es un medio de expresión sin límites que llega a lo más íntimo de cada persona. Cantar a todo pulmón y brincar en un concierto, tararear al trabajar, arrullar a un bebé con una canción de cuna, las canciones infantiles en el jardín de niños, tantos otros momentos de nuestras vidas que están asociados a la música.

Es tan grande la influencia de la música sobre los seres vivos que parece demostrado que escuchar melodías agradables no solo modifica nuestro estado de ánimo, sino que puede tener una influencia estimulando nuestra inteligencia e incluso en la salud, reduciendo  el estrés, el insomnio, la depresión, calmando el dolor y mejorando la inmunidad.

La música como  terapia se aplica a un amplio campo en relación a diversos trastornos, autismo, hiperactividad, depresión, ansiedad, medicina del dolor, geriatría.


Por todo lo anterior, escucha tu canción preferida, canta, baila; no importa si no sabes cantar o bailar, te ayudara a sentirte mejor y tomar conciencia de partes de tu cuerpo que normalmente pasan desapercibidas. Al volumen que tú quieras o que te permitan tus vecinos, pero no te quedes rumiando problemas o los eternos hubieras. La música pondrá una sonrisa en tu cara y en tu alma. 

(*) Alida Madero, es Ingeniero en Industrias alimenticias egresada de la Universidad de Monterrey (UDEM). Tiene diplomados en Logoterapia y Desarrollo Humano. Actualmente coordina el programa Foccus Prematrimonial en la Arquidiócesis de Monterrey, el cual  trabaja con las parejas que están comprometidas para contraer matrimonio. 
Contáctala en foccusmonterrey@gmail.com