jueves, 12 de septiembre de 2019

¡Que se abran las compuertas!


Por Martha Salim Naime

Durante los meses del año en que se registran más lluvias el nivel de los embalses se revisa seguido para evitar desbordamientos y se utilizan las compuertas para regular el paso del agua. Algo parecido nos sucede a las personas: tenemos épocas en las que sentimos que los problemas nos rebasan y, si no abrimos nuestras compuertas, las emociones pueden desbordarse.

A diferencia de las presas que tienen un tipo de compuerta construida por el hombre, nosotros desarrollamos varias en la vida. Tomemos como ejemplo a Nelson Mandela: estuvo encarcelado durante treinta años y tres años después de ser liberado le otorgaron el premio Nobel de la Paz en 1993. Me pregunto, ¿cuántas compuertas habrá tenido que abrir para lograr sobrevivir al cautiverio y, además, hacerse acreedor a dicho reconocimiento?

 No siempre somos conscientes de que abrimos nuestras compuertas para liberar la tensión y dejarla fluir, pero cuando lo hacemos, experimentamos una  sensación interior que nos llena de paz.

Vale la pena mencionar, antes de citar algunos ejemplo de compuertas,  que no es lo mismo abrir una para liberar una tensión   ̶ emocional, física o psicológica  ̶  que evadir una situación difícil. Quizá te identifiques con alguno de los tipos de salidas que propongo a continuación:

˗       Ser asertivo. Ante una situación de estrés o conflicto en la que hay una carga emocional fuerte, la sangre se concentra en el estómago y no se piensa con claridad. No es momento de tomar decisiones importantes, hay que esperar a que las condiciones cambien. Compuertas: prudencia y tiempo.

˗       Reír, bailar y cantar. Estas actividades están al alcance de la mano, en ellas hay magia y misterio. Cuando las practicamos, a menudo se liberan hormonas y neurotransmisores que protegen al organismo de infecciones y se fortalece el corazón. La respiración es más profunda, por lo tanto, más efectiva. Compuerta: date permiso.

˗       Reírse de uno mismo. Al hacerlo se liberan todo tipo de emociones con creatividad. El humor es una forma útil para decir lo que no nos gusta, escapar de lo que no queremos o responder a una actitud agresiva sin agredir; es un signo de inteligencia emocional. El humor tiene un efecto analgésico ante el dolor y los conflictos. Resulta difícil para las personas dominadas por un carácter narcisista e intolerante. Compuertas: humildad y modestia.  

˗      Valorar la familia. Para la mayoría, la familia es la principal fuente de apoyo en sus diferentes etapas: infancia, adolescencia, vida adulta y vejez. Cuando el trato es recíproco y generoso se establecen vínculos tan fuertes que, a pesar de la distancia, hay cercanía. Compuerta: amor.

˗       Reconocer la amistad. Es indispensable para aquellos que no tienen a su familia cerca o la relación no es saludable. Es la forma más profunda de convivencia. No podemos elegir a nuestros padres, hermanos, vecinos, jefes, compañeros de escuela o trabajo. Solo podemos escoger a nuestros amigos y a nuestra pareja, por tanto, no debemos equivocarnos. Compuerta: sinceridad.

˗       Buscar ayuda profesional. ¿Cómo saber cuándo debo acudir a un especialista? No hay reglas, pero si tu vida deja de ser tuya porque ya no duermes, si sientes angustia y tristeza todo el tiempo, si no te concentras en el trabajo o el estudio, o si estás desarrollando una adicción –alcohol, drogas, juego, comida– es el momento de buscar terapia. Compuerta: confianza.

˗       Orar o meditar. En el proceso mismo se elevan mente y corazón hacia el conocimiento y el amor a las cosas divinas, infunde mayor confianza en Dios y nos introduce a otros sentimientos valiosos. Tanto la oración profunda como la meditación conducen a una conciencia plena del aquí y el ahora. El novelista Julien Green afirma que “el fin de la oración no es alcanzar lo que pedimos, sino transformarnos”. Compuerta: la fe.

Las compuertas de las presas no se abren solas, alguien lo hace después de un análisis cuidadoso y de determinar una necesidad. Abrir las tuyas depende de tu voluntad y tu ingenio. Hay más de una compuerta que podemos abrir para liberar la tensión. Lo importante es estar alerta y no permitir que el problema nos rebase.

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